jueves, 16 de enero de 2014

Que no se empobrezca el espíritu





 ¿Creemos que nuestra obligación es enriquecer nuestro espíritu para servir a los demás y encontrar la paz?

Los procesos de reflexión invitan a cambiar de una vida de búsqueda y necesidad de ser amado y apreciado, a una vida de entrega y de misión… Cuando se llega allí, se logra todo lo buscado.  

El secreto de una vida mejor dice el siempre actual Steve Covey es poner las “piedras grandes” primero, en el frasco de tu día a día: las relaciones con tu esposo o esposa, con tus hijos y tus padres; la salud; tu vida espiritual; la comunidad; tiempo importante para ti y para tu crecimiento académico; para ese proyecto grande; para descansar…

El tiempo que te queda libre, recomienda Covey, puede llenarse con distracciones como ver Tv, navegar por el internet, jugar Candycrush, etc.

Es sorprendente un estudio sobre la escasez y la reacción que tenemos frente a ésta. Las carencias fueron siempre consideradas como negativas, y lo son. La falta de dinero y falta de tiempo; el desorden alimenticio o  la falta  de amigos, nos llenan la cabeza de bloqueos que son difíciles de liberar, nos distraen con demasiada frecuencia de lo que vale.

Entonces caemos en comer en exceso, tener miedo de emprender, sentir soledad y “apagar incendios” continuamente, por falta de tiempo.

En lugar de concentrarnos en nuestras debilidades y las del resto, hay que enfocarnos en las riquezas: de oportunidades de negocios, de tiempo, de calidad en las relaciones, de ver sus fortalezas. Sólo así creceremos en espíritu y sólo así podremos servir a los demás... y ser felices.


(Extracto del editorial de la Revista Conmigo)

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